luis fernando ramírez barrero
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Poder y dinero E-Mail
viernes, 04 de agosto de 2006
Los ineludibles hechos del presente, me han sumido en un angustioso silencio que hoy trato de romper. Mi país y el mundo, manifiestan síntomas que no son nuevos pero sí cada vez más dramáticos.

La guerra en el Oriente Medio y en Colombia, son un juego macabro en el que unos, a menudo panzudos generales tecnócratas de la muerte ante mapa abstracto, en posición realtivamente cómoda y segura, lejana de los frentes de batalla, deciden indolentemente la muerte indiscriminada de miles de seres humanos, indiferentes ante cualquier tipo de condiciones de vulnerabilidad, sexo o edad; sin ningún pudor o vergüenza, le da más pena a una vaca cuando la están ordeñando.

No creo que el buen Dios de los Judios se sienta bien con lo que en Palestina se hace en su nombre.

En Colombia, el proceso de negociación del estado con los “paramilitares”, muestra  preocupantes visos que sugieren  una consolidación de su poder en la institucionalidad de lo público. En la práctica, una metástasis también presente en los entresijos del tejido social, como lo hacen evidente las acciones bélicas de “paras”, supuestamente reinsertados, realizadas en distantes y diversos puntos de todo el territorio nacional.
 
Es de miedo el ánimo bélico, cada vez más presente en mi sociedad y en el tejido humano global, lo contrario a lo postulado por un decir de mi abuelo, ya enunciado en abrapalabra: “Si la vejez pudiera y la juventud supiera, cuántas cosas no se hicieran”. En este macabro juego de la guerra, son viejos y adultos los que desde algún rol o nicho de poder, siembran en el alma juvenil odios y rencores, para lanzarlos a guerras que responden, en última instancia, a viles y mezquinos intereses de dinero y poder.

Es un reto para la pedagogía social, una tarea de abrapalabra, explorar caminos para la superación de estos desdichados desencuentros.

Hay mucho que aprender de la vida, que ante la muerte, siempre prevaleciente y a la larga vencedora, cotidianamente persiste en seguir creando, recreando y regenerándose.

Hay también mucho por aprender del proceso de hominización, para saber cuidar de lo que realmente nos ha hecho humanos: la pulsión por lo justo y lo bello.

Lo deseable es que la clase dominante mundial, que sólo piensa en los negocios, comprenda la deuda que está contrayendo con sus hijos, con las generaciones futuras, comprenda que hay que trabajar para reducir radicalmente la peor de las adicciones humanas, la adicción al poder y el dinero.

Esta última, la riqueza económica, narcotiza de tal manera, que hace que el sujeto pierda la perspecitva del “sí”, cayendo en el síndrome de la bruja de Cenicienta con su espejo, que le miente y le muestra otro ser. El poder y el dinero, peligrosamente ocultan todo lo feo. Quien no lo crea, que le pregunte a Virginia Vallejo.
 
 
 

Commentarios
Desepción
Escrito Por: Riquiu el 2007-01-13 16:36:57 IP: 190.24.232.22
realmente de la única forma que yo veo que las cosas cambiarian, seria si regresara el trueque, de esa forma olvidarian un poco el poder, pero ergo es seguro que abran otros problemas que surgiran, y por más que la humanidad lo intente, no habra nada perfecto.


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