luis fernando ramírez barrero
pedagogía
complejidad
personajes
"yo" cuida de "mí"
filosofìa y polìtica
la ciudad
Relevo generacional E-Mail
martes, 27 de junio de 2006
Las carencias y deficiencias -puestas aquí de presente  - de la academia, institución responsable de la entrega de buena parte del legado humano a las nuevas generaciones, obedecen a determinantes que rigen la generalidad de la vida social y que corresponden a la naturaleza y condición humana, en el presente.

No son fruto de la intención deliberada de nadie, no hay poder capaz de tal realización, son producto emergente de lo acaecido en la aventura humana hasta el presente; son, “el establecimiento”, criticado en abrapalabra, con la conciencia de que quien escribe, de alguna manera, también encarna y expresa “el establecimiento”.

Tiende éste, por inercia, a conservarse; pero la ley de la entropía impone el envejecimiento y deterioro de todo lo que es, incluido, "el establecimiento". La vida, juego del que somos partícipes, supera este obstaculo rehaciéndose cotidianamente.
 
Al ritmo circadiano, tal como las aves rehacen su nido, nuestro cuerpo regenera sus tejidos y elimina los desechos. Es la dialéctica entre lo instituido y lo instituyente, siendo esto último, a menudo, en las sociedades humanas, fruto del carácter innovador de los jóvenes.

El desencuentro generacional y la adicción al control de la clase adulta, entraban el dispositivo de la evolución y tienden a exacerbar la pulsión transgresora de la clase juvenil, que necesita hacer despliegue de su potencial creativo, para sentir la posibilidad de encontrar su propio espacio en el mundo. Hay que recordar que los jóvenes son como el agua, que si se le encauza, produce luz; si no, produce estragos.

La mezquina y maquinal sociedad contemporánea, atrapada en el culto tecnolátrico y el “becerro de oro”, ha reducido el juego de la vida a una “mesa de dinero” que empobrece los horizontes de realización para los jóvenes de una especie que con el conjuro de la palabra, ha mostrado que puede soñar, inventar y crear un mundo. ¿Desde ,cuándo se perdió el anhelo de que fuera bello y justo?

Creo responsabilidad de la academia y en especial del magisterio, velar por una dialéctica dinamizante entre lo instituido y las fuerzas instituyentes que encarnan, por necesidad, los jóvenes.

Es deseable, en consecuencia, una  mayor apertura y entendimiento de los maestros, sobre y ante las circunstancias, inquietudes y angustias de niños y jóvenes, asumiendo, en el encuentro educativo, una actitud más dispuesta a escuchar, conocer y comprender que a enseñar.

De mi excasa experiencia académica, como docente (“el establecimiento” no me da mucha papaya), recuerdo la delicia nutriente y fresca del mundo juvenil de escuelas y colegios. El adulto que tenga el privilegio de compartir con jóvenes puede beber del “elixir de juventud”, asumiendo de manera dialógica el encuentro intergeneracional.

Entiendo por dialógico lo que articula lógicas distintas y eventualmente contrarias, generando otras que las integran y trascienden.

Sólo así lograremos habitar de manera vitalmente evolutiva el relevo generacional, cuya dialéctica dinámica ha sido en buen grado el motor de la aventura humana.

Mi abuelo solía decír: “Si la vejez pudiera y la juventud supiera, cuántas cosas no se hicieran”.

Commentarios


Escribir Comentario
  • Porfavor mantenga los comentarios dentro del tema del artículo.
Nombre:
E-mail
Homepage
Titulo:
Comentario:

Codigo:* Code

Powered by AkoComment!

 
novedades