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La Revolución Científica realizada por Galileo Galilei e Isaac Newton , debe considerarse inscrita en el proceso revolucionario generado por la imprenta, inventada por Johannes Gutenberg, a mediados del S. XV. Es oportuno advertir que hay quien dice que ya había sido inventada en la China hacia el año 960. El hecho es que la aparción de la imprenta en Europa, favorece una amplia y rápida difusión de las ideas, como ocurre con las de Lutero y Maquiavelo, que generan una revolución religiosa y, en lo político, la transformación del estado. La Matemática y la Física creadas por Galileo y Newton, se difunden ampliamente y hacen posible la invención en 1.776, por James Watt, de la “máquina de vapor”, considerada detonante de la Revolución Industrial. Surge entonces un nuevo poder: la energía: Sadi Carnot, físico francés que muere a la edad de 36 años, es uno de los pioneros de la ciencia que nace en torno a esta noción: la termodinámica. William Thomson (Lord Kelvin) y Rudolf Clausius, se nutren del legado de Carnot y dan forma definitiva a las leyes fundamentales de la termodinámica. La Segunda Ley, de la Entropía, ha tenido una proyección que trasciende esta disciplina, para ser elemento estructurante y sugerente de muchas teorías, entre las que se encuentra la teoría del caos y la complejidad. Esto ha generado un gran uso del vocablo “entropía”, teniendo sentido tratar de aclararlo un poco. La energía, vista casi como deidad por los protagonistas de la Revolución Industrial, se presenta a menudo como calor, que se convierte en presión para producir trabajo mecánico. En todos estos procesos, el “sistema” pierde calor que se difunde en el ambiente de manera irrecuperable. El esfuerzo por minimizar estas pérdidas de energía por calor, cosa que aún hoy en día es importante en cualquier motor, lleva a descubrir que en todos los procesos naturales, hay pérdidas de energía que se convierten en calor, que se difunde en el ambiente, tornádose irrecuperable. Clausius lo expresa con una desigualdad diferencial. Ludwig Boltzmann, con el recurso de la “mecánica estadística” de su creación, deduce las implicaciones de la entropía en la materia y el Universo y, concluye cosas dramáticas: todo tiende hacia el caos. En la mecánica fundada por Galileo y Newton la energía se conserva, pero, la Ley de la Entropía dice que se degrada y, Boltzmann concluye, que esto implica la degradación permanente de todo lo que somos y vemos. Puedo imaginar la mesa, que tengo ante mis ojos, convertida en astillas, más no en arbol. En todo el devenir, la naturaleza camina hacia el caos. La angustia hace que uno que otro anarquista grite abajos a la Ley de la Etropía. Sin embargo, considerando lo establecido por la cosmología, que dice que al inicio era el caos: Surge la pregunta: ¿cómo entonces se formó todo este universo, violando, al parecer, la Ley de la Entropía? La respuesta pone de presente cómo el orden, desde el principio de los tiempos, se nutre del desorden para poder ser lo que es. Es propósito de abrapalabra, recrear esta dialógica de antagónicos complementarios que ha dado origen a todo lo que en este mundo es organización.
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