Vimos cómo “François Jacob pone en evidencia la existencia de “ sujeto” en los cerca de treinta mil millones de células que constituyen nuestro cuerpo. Todas poseen la misma identidad, el mismo ADN, generando la emergencia global del sistema identitario de nuestro cuerpo, que se hace valer a través de los leucocitos.
Cada uno de estos sujetos es fruto emergente de las interacciones entre el ADN y la totalidad del cuerpo celular, producido y reproducido por el ARN.
El ADN es el aparato que controla y dirige todos las acciones de la célula. Cada uno de estos sujetos, fundamenta su existir en su autocentrismo y autoreferencia.
El producto global emergente de estos treintamil millones de sujetos genera mi ser y existir en el mundo, constituido por una organismo que opera y actúa como un todo coherente y funcional, gracias al trabajo del sistema nervioso central y su cerebro. El "mapa” en el que está representada cada una de las partes del cuerpo y que contiene un modelo-simulador del mundo fenoménico en el que éste se desempeña, permite decidir las acciones para interactuar en contextos plenos de incertidumbre, manteniendo la integridad orgánica. Esto permite hablar, en los animales superiores, de un “mí”, siendo el cerebro, el aparato que sustenta su existencia. El animal humano posee, además, la capacidad autoreflexiva para pensarse a sí mismo; por lo que además del “sí” y el “mí”, hay un "yo" que puede decir: “pienso, luego existo”.
La mente es el aparato que sustenta la existencia operante del “yo”.
En ocasiones, en días festivos, nos apegamos a la cama hasta que el cuerpo duele, dándose una situación en la que el “mí” quiere salir de la cama pero el “yo” no. Algo similar ocurre cuando el “mí” aguanta hambre por la pereza del “yo” de cocinar.
En el deporte, eventualmente, el “yo” tiende a llevar al “mí” más allá de sus límites.
Es importante que todos los días el “yo” dedique un tiempo al “mí” y, que durante el día, lo tenga siempre presente.
Todo esto es pensado en borrador, para la cosntrucción de una comprensión del “sujeto humano”, que nos permita, entre otras, comprender lo que ocurre con las técnicas orientales de “cuidado de sí” y de “construcción de corporalidad”, en el marco de las formas de pensamiento occidentales, para evitar caer en cierto pensamiento mágico, con el que eventualmente se asumen algunos aportes de oriente, como se ilustró que ocurre en Falun Gong .
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