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Día de la Tierra E-Mail
viernes, 21 de abril de 2006

Mafalda, a menudo, tomaba la temperatura de la Tierra; «tiene un comunismo que vuela», era su diagnóstico.

Hoy la fiebre es de verdad, el calentamiento global es el más serio e inminente problema ambiental.

James Lovelock, creador de la “hipótesis Gaia”, considerado hasta el momento, gracias a esta teoría, líder de los ambientalistas de todo el mundo, opina que “el desastre es inevitable, que es una presunción ridícula suponer que podemos salvar el mundo”.

A mediados del S XXI, afirma Lovelock, el Ártico habrá perdido toda su capa de hielo. Hacia el final del mismo, las selvas tropicales serán inexistentes y la temperatura habrá aumentado 8 grados.

La “hipótesis Gaia” establece una analogía, casi isomórfica, entre la Tierra y los “organismos vivos”. Es ilustrativa de la propuesta de pensamiento complejo,  pues al asumir la tierra como un ser vivo, impone un encuentro de la biología con la geología, que involucra todas las ciencias básicas, naturales y  humanas.

Al integrar todos los saberes surge un modelo transdisciplinar que prefigura el que debemos aplicar a otras organicidades vivas como nuestro cuerpo, las organizaciones sociales, la sociedad y la ciudad.

Lovelock no considera dramática la crisis, ve en ella un filtro evolutivo que dará una necesaria lección a nuestra especie; dice que «cuando el clima empeore aún más, se producirá un verdadero desastre que estimulará un cambio de actitud».

No desconoce la importancia de frenar el deterioro de la atmósfera, pero frente a la actual circunstancia, textualmente dice que «es como un carro sin frenos colina abajo. Lo único que se puede hacer es sacar el pie del acelerador».

Asumiendo la vida como un juego cuya finalidad es la vida misma, considera que, ante la crisis, cada “sujeto vital”, nosotros lo somos, hace lo que necesita hacer para lograr sobrevivir.

La Tierra también: «Si se produjera una guerra nuclear y la Humanidad desapareciera, la Tierra respiraría con alivio... Exclamaría algo así como: los humanos han sido un experimento muy desagradable. Me alegro que haya finalizado».

Con un pragmatismo que ha desconcertado a muchos de sus seguidores ambientalistas, Lovelock manifestó un decidido apoyo a la energía nuclear, como alternativa al combustible fósil y al carbón. Lo misma posición expuesta recientemente en Barcelona por Mijail Gorbachov y criticada por sus correligionarios de Green Cross, la organización ecologista que preside el ex dirigente soviético.

El botánico David Bellamy, militante ecologista, cree que Lovelock se equivoca. «Durante toda mi vida ha sido para mí un héroe, pero resulta inverosímil su creencia en el recalentamiento antropogenético del planeta. El dióxido de carbono es una parte minúscula de la atmósfera, ¿cómo diablos la multiplicación de ese componente puede tener consecuencias en la temperatura? Todas las plantas dirían: "Muchísimas gracias", y crecerían más rápidamente para absorberlo». Según Bellamy, los cambios climáticos recientes no son más que «fenómenos naturales en los últimos estertores de una era glacial, en que las temperaturas suben y bajan como enloquecidas»

Lo que se puede concluir es que aunque pareciera, el mundo no está en nuestras manos, pero, ante la crisis ambiental, cada uno está en sus propias manos. ¿Que hacer para estar preparado? Hay que llegar a ser un “sujeto vital”, no un avivato.

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