luis fernando ramírez barrero
pedagogía
complejidad
personajes
"yo" cuida de "mí"
filosofìa y polìtica
la ciudad
Si Dios existe E-Mail
jueves, 13 de abril de 2006
¡Oh señor. Yo he sido un gran pecador. Yo no merezco tu gloria. Déjame aquí en la tierra.
Andrés Segovia


Recientemente leí “José y sus hermanos” de Thomas Mann. Qué hermosa novela, qué profundidad la de este maestro de la disección del alma humana.

En torno a José hijo de Jacob, nieto de Abrahán, una treintena de páginas de la Biblia se convierten en casi mil, de reflexión profunda sobre la vida, el ser humano y su relación con Dios.
 
Me hizo pensar en él, en Dios, en la posibilidad de su existencia. Generalmente me siento ateo; aunque eventualmente pienso que puede existir. En dichos momentos he imaginado el infierno y el paraiso. No creo que sean lugares separados. Son una sola cosa: una "gradería celestial" dónde, eternamente, nos ponen a mirar este “realty show”, a ver el fruto de nuestro paso por el mundo.
 
No hay jueces. No hay el problema de justicia o injusticia. Cada cual está ante lo suyo, viendo a sus hijos, sus alumnos, dependientes y demás, ejercitar hábitos, actitudes y competencias que les hemos transmitido y, sufriendo o disfrutando situaciones que pueden ser fruto de nuestras acciones u omisiones en esta existencia.
 
Dios, que “todo lo puede”, tiene la “tecnología celestial” suficiente y necesaria para poner “flash back” aquí o efecto especial allá, de tal manera, que cada cual tiene una producción hecha a su medida.
 
De ser así, no estoy diciendo que lo sea sino que podría serlo, allá estarán, en el presente, nuestros ancestros viviendo infierno o paraiso, en virtud de nuestras jugadas aquí y ahora.
 
Esto lo he pensado  viendo alguien que sube, de rodillas, en peregrinación a  Moserrate, cerro tutelar de Bogotá, donde se encuentra un santuario meta de muchos peregrinos.
 
¿Qué pensará Dios ante este fulano que vive el día a día, de manera indolente, pensando sólo en explotar y en “matar a los malos”, sin gratificar cotidianamente la existencia, con los debidos actos de vida y de justicia, sin ponerle límites al malo que todos llevamos dentro?
 
Debe sentirse insultado al pensar que le creen un tonto que le va a comer cuento a este juego teatral.
 
Creo que de existir Dios, dos cosas puso bajo nuestro cuidado: nuestro ser y el mundo, de los que no estamos cuidando nada bien.
 
Además, estoy seguro que ni Dios, ni Jesucristo, ni Alá, ni Buda, ni diosa o estrella alguna, han comprado acciones en esas grandes multinacionales, que en su nombre explotan el miedo del ser humano y buscan someterle a sus caprichos y creencias.
 
Hemos recibido la responsabilidad de cuidar del mundo para hacer que en éste se dé y mantenga la vida, cuyos retos y amenazas pueden hacer pensar que habitamos “un valle de lágrimas”. Puede que lo sea, pero se puede llorar sabroso. Intentémoslo.

Commentarios


Escribir Comentario
  • Porfavor mantenga los comentarios dentro del tema del artículo.
Nombre:
E-mail
Homepage
Titulo:
Comentario:

Codigo:* Code

Powered by AkoComment!

 
novedades