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El obstáculo enciclopédico, generado por el gran volumen de información que involucran los programas académicos y que lleva a pensar sus objetivos como imposibles de lograr, exige replantear el mapa con el que se aborda la noosfera, para reorganizar la información básica, deseable para lograr una capacidad de comprensión del entorno vital del sujeto humano. Hoy, el problema no es de información, sino de capacidad de procesar la información que la tecnología moderna coloca a nuestra disposición.
En lugar de partir del conjunto de los saberes que, desde la perspectiva del adulto, todo escolar debería aprender, para definir los objetivos de los procesos educativos, es más iluminador considerar la estructura de problemas, necesidades, deseos e intereses, de quien es objeto de la intención y acción pedagógica.
Desde dicha perspectiva, la realidad vital de cualquier sujeto humano, sugiere ejes de interés, asumibles desde la cotidianidad de la existencia, como motivo de reflexión y, objeto de comprensión y manejo práxico: el sujeto humano (¿quién soy? ¿qué soy? ¿Qué hago aquí?), su cuerpo y su mundo interior, su familia, su vivienda, su vecindario, comunidad, sociedad, ciudad, mundo y especie.
La tarea de registrar y procesar información pertinente en torno a estos ejes de interés, permite trabajar el desarrollo de diez competencias, a mi modo de ver básicas para el buen desempeño en el juego de la vida: sentir y expresar, leer y escribir, sumar y restar, multiplicar y dividir y, pensar y soñar. Esta labor de reflexión y pensamiento sobre la realidad vital, implica un reto de integración de saberes que exige superar tres características de los modos de pensar prevalecientes: - La dualidad excluyente del falso-verdadero de la lógica clásica. Tanto las lógicas para-consistentes, surguidas como fruto de “la paradoja de Russell”, como la insólita dualidad onda-partícula develada por la física moderna, exigen ir más allá del pensamiento maniqueo, que convierte a menudo diferentes en contrarios y complementarios en antagónicos.
- El determinismo causal, pues los eventos están siempre conectados por una dinámica y compleja red de pluri-multi-causalidades, que operan casi siempre por azar.
- La fragmetación y separación, como recurso para la comprensión, han reducido el sujeto humano a la imposibilidad de moverse de su puesto de trabajo, desde donde le es imposible constituir un lugar de mirada y comprensión de la integralidad de su mundo.
Estas propuestas de carácter estratégico y en general todo lo que tiene que ver con complejidad, están determinados por la lectura de textos de Edgar Morin, autor que junto con otros como Humberto Maturana, David Peat, Sergio Vilar y Ernesto Sábato, han marcado el pensamiento que trata de desarrollarse y expresarse en abrapalabra.
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