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El hombre es sujeto en un mundo de objetos y soberano en un mundo de sujetos.
Edgar Morin
Un sujeto es un ser que ocupa un lugar en el mundo desde sí, por sí y para sí, alguien que hace de sí mismo el centro de su propia existencia.
La noción de sujeto fundamenta la esencia de los seres vivos. François Jacob, nobel de medicina en 1965, pone en evidencia su existencia en los profitos o unicelulares, los seres vivos más pequeños y antiguos; los fundadores del juego de la vida. Hay que imaginarlos cuatro mil millones de años atrás, en un áspero medio, a temperaturas de miles si no de millones de grados centígrados, en aguas turbulentas que en todo momento atentan contra la cohesión de ese grupo de aminoácidos articulados por primera vez en la historia de los tiempos en una organización que logra extraer beneficios del caos que le entorna y registrar la información necesaria y suficiente para auto-producise y re-producirse. Para que dicho organismo logre esto, en un medio tan exigente y amenazante, debe diferenciar lo que puede y debe asimilar, para garantizar su subsistencia, de lo que debe rechazar o eludir por amenazar su existir.
En otras palabras, este ser, para acceder a la condición de sujeto, debe distinguir entre el "sí" y el "no-sí".
Esto se logra gracias a un modo de organización y, a la capacidad del ADN, de almacenar la información necesaria y suficiente, para su mantenimiento y reproducción.
En otras palabras, el truco de la vida es: Información y organización; los seres vivos están constituidos por los mismos electrones, protones y neutrones que constituyen la materia inerte, lo vivo se caracteriza por un modo particular de organizarse tal materia. La calidad de sujeto se da en la medida en que el ser vivo sea auto-centrado y tenga claro lo que le distingue del resto de seres que hay en el mundo.
En virtud de esto, abrapalabra tiene como propósito pensar los modos y los medios para lograr y mantener dicha condición de sujeto en el animal humano contemporáneo, que vive una circunstancia en la que el “afuera de sí”, produce de manera abundante y atractiva, información distorsionante, que a menudo le lleva a perder el “sí”.
En buen grado, lo que fundamenta, sustancia y esencia a las personas en el presente, son sus posesiones; si las perdieran, muchos sentirían ser “nadie”.
A menudo estamos buscando afuera lo que tenemos adentro; lejos, lo que tenemos cerca; arriba, lo que tenemos al lado.
Un principio de realidad que nos coloca frente a nosostros mismos, en el aquí y el ahora, es el cuerpo; abrapalabra, eventualmente, presentará propuestas para la construcción de corporalidad, es decir para habitar de manera más consciente, las conexiones de nuestro cerebro con los diferentes órganos, partes y funciones corporales. Se busca promover así, la búsqueda de un “cambio profundo”, no de un "cambio extremo”.
Para empezar: Procúrese una ilustración anátómica del cuerpo humano, mire dónde están las visceras (hígado, vesícula, bazo, páncrea entre otras), trate de ubicar e imaginar las suyas y, dedique a menudo un tiempo para pensarlas, sentirlas, saludarlas, regalarles una sonrisa, un suspiro, un auto-masaje, un apretón respiratorio. Juegue con la respiración y gratifique permanentemente la vida.
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