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La palabra E-Mail
lunes, 27 de marzo de 2006
Cállate o dí algo más hermoso que el silencio.
Pitágoras

El más perfecto de los sonidos humanos es la palabra.
Octavio Paz


La palabra nos permite ser ciudadanos y acceder a la dimensión de lo eterno; es la esencia de nuestro espíritu, nos hace el animal distinto, el privilegiado por una cierta cercanía con diosas, dioses y estrellas.

Cuidar de la palabra es cuidar de lo humano.

La comunicación es el juego que nos modela y permite soñar que algún día podremos llegar a ser un “nosotros” inteligente y vital en armonía con la natruraleza, haciendo del mundo un paraiso y gozando verdaderamente la existencia.

Algún día, quizás, descubriremos la verdadera riqueza, entenderemos qué significa ser ricos, en qué consiste vivir rico.

Para buscar este objetivo, abrapalabra invita a tomarse en serio el juego de la palabra, para cuidar de la salud de la comunicación humana.

Es pensable y deseable un "entrenamiento" para la buena comunicación, mediante sesiones-laboratorio en las que se sigan reglas como:

1. Tratar de decir de manera clara, sencilla, agradable y breve, lo que podría ser oscuro, complicado, aburrido y largo.

2. Buscar modos de decir deliberantes y evitar la beligerancia.

3. Escuchar con actitud democratizante. El silencio y la atención es el regalo que damos al otro para facilitar su decir.

4. Tratar de comprender lo que se dice. No criticar nada que no haya sido claramente entendido.

5. La legitimidad de lo dicho no debe fundamentarse en ninguna investidura de autoridad, sino en el sentido y la pertinencia.

6. La palabra bien dicha no debe recurrir demasiado a la astucia del tono y el volumen para decirse.

7. Tratar de ser inteligente, no de parecerlo. La palabra es para iluminar, no para brillar.

Se puede tener algún objeto (una pelota) que simbolice la palabra, de manera que sea evidente quién habla y quiénes escuchan.

El uso de códigos no verbales puede permitir interpelaciones silenciosas y regulaciones que trabajen por el cuidado de la salud de la comunicación.

Grabar la sesión y escucharla inmediatamente, sin emitir juicios, puede ser útil para que cada cual afine sus modos de decir y para que se decante colectivamente lo dicho, de manera que se favorezca la emergencia de pensamiento colectivo.

La constitución de grupos que asuman ejercicios de esta naturaleza, podría encontrar rutas hacia una inteligencia colectiva, que garantice que nuestra palabra teja organizaciones sociales competentes para habitar la tierra de una manera inteligente y vital.

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